| 8. La calidad personal |
|
|
|
| Escrito por Administrator | |
| Martes, 08 de Julio de 2008 15:39 | |
|
8. La calidad personal Celia Rodríguez Chávez en su antología, nos dice que Moller Claus define a la calidad personal de la siguiente manera:
Podemos llegar a la conclusión de que la calidad personal es: Estar bien consigo mismo y satisfecho o casi satisfecho de las labores realizadas durante el día, tanto en el trabajo como con la familia, no sólo por la necesidad de tener una retribución económica sino por el servicio proporcionado. Características de la calidad personal Para el Maestro en Ciencias José de Jesús Vázquez Bonilla nos dice que hay una serie de características para diferenciar a una persona que tiene calidad y son las siguientes:
Una persona de calidad logra unificar todas las características y las lleva a cabo íntegramente. Esto ayuda a tener un equilibrio perfecto entre los entornos que lo conforman, es decir, lo psicológico, lo social y lo fisiológico. Importancia de la calidad personal De acuerdo a los conceptos anteriores, la calidad es el cumplimiento de las expectativas del cliente o usuario. Partiendo de esto, la calidad en las personas desembocará en mejores resultados a los clientes internos y externos. Cuando existen altos niveles de calidad en las personas que integran una organización se perciben importantes avances positivos, los departamentos producen calidad de acuerdo a los usuarios, la calidad en todas las áreas lleva a una cultura organizacional, las personas que integran la organización mantienen satisfechos a los clientes y a las personas de la comunidad. Esto trae como consecuencia que exista armonía en las relaciones laborales y por lo consiguiente aumenta la productividad, ocasionando óptimos resultados financieros, una imagen organizacional impecable y un próspero futuro, que se traduce en mejoras para los accionistas y los colaboradores. La calidad personal tiene que empezar por la dirección, ya que ellos son los guías de la institución; a su vez, la dirección debe realizar la tarea más importante que es motivar a las personas que laboran en la empresa para que realicen mejor sus tareas dentro de ella. Objetivos de la calidad personal Una de las características del ser humano es el soñar despiertos, de imaginarnos como será nuestra pareja, donde queremos vivir, cuantos hijos queremos tener, a donde queremos viajar, que carro queremos manejar, o simplemente soñar en un puesto de trabajo que sea bien remunerado; la mayoría de las fantasías pueden convertirse en realidad , si logramos establecerlas como metas. Para alcanzar alguna meta propuesta se requiere de acciones. Nuestros sueños son sólo eso hasta que las proponemos como metas y usamos parte de nuestro tiempo en actividades que las conviertan en realidad Nuestra vida, salud, felicidad y los resultados de las metas fijadas, dependen de la claridad de los objetivos que cada quien se trace. Si nos encontramos confundidos, nos sentimos inquietos y desorientados, somos presa fácil de la ansiedad y la angustia se apodera de nosotros, sentimos que no avanzamos y nos frustramos. Cuando sabemos que queremos, nuestra vitalidad y entusiasmo crecen; nos sentimos optimistas y gozamos la felicidad de realizarnos y de lograr lo que queremos; nos sentimos capaces, avanzamos y, por lo tanto, nuestra vida nos satisface. En el siguiente esquema se amplía más el concepto: || || De acuerdo con los objetivos expuestos por María Elisa Acosta, se dividen en tres partes importantes que son:
Objetivos familiares. Objetivos de carrera de trabajo ó profesionales. Nuestra carrera laboral está conformada por nuestras características individuales, que interactúan con las de la empresa. La forma en que desempeñamos nuestras tareas laborales, la orientación que le damos a nuestra carrera de trabajo, la eficiencia con que aprovechamos las oportunidades en la organización para proyectar nuestro crecimiento, dependen principalmente de nuestra auto percepción de quién somos y quién queremos ser. Por lo general, aprendemos a reconocer nuestras propias capacidades sólo hasta que las ponemos a prueba en los retos en la vida general y del trabajo en particular. Por consiguiente, nuestro trabajo representa una oportunidad extraordinaria para retarnos y medirnos, para reconocernos y aceptarnos en nuestra realidad y nuestras posibilidades de realización. Sin embargo, pocas veces analizamos y reflexionamos sobre nuestra carrera de trabajo para comprender la interacción de estos dos aspectos: las oportunidades de trabajo que podemos detectar y que tomamos para desafiarnos, valorarnos y hacernos crecer; y lo que somos como el conjunto de habilidades, experiencias, sentimientos, fuerzas, capacidades, gustos, preferencias, valores, etc. Hacer este análisis de manera periódica nos permite detectar las áreas de mayor aportación en beneficio propio y de la organización. También resulta saludable reconocer que la orientación o actitud vital que damos a nuestra vida (la de motivación de logro o de evitar el fracaso), es la misma orientación que damos a nuestra vida profesional. Por esta razón, hay que ver la vida de una manera que no afectamos a las personas que queramos y sobre todo que no nos afectemos nosotros mismos. La planeación de los objetivos de calidad Necesitamos de nuestra creatividad para construir el futuro en nuestra imaginación. Para pronosticarlo tenemos que dedicar parte de nuestro tiempo de hoy a la visión del mañana. Cuando hayamos anticipado esta visión del futuro, será posible decir que contamos con más recursos para hacer que suceda y se vuelva realidad. Los pasos son los siguientes:
Establecer claramente hacia donde nos dirigimos.
Detectar fuerzas Estas fuerzas pueden ser: nuestras capacidades, habilidades, buenos hábitos, etc.
Todas las debilidades que nos estorban para seguir desarrollándonos, como: limitaciones, incapacidades, malos hábitos, etc.
Todo lo que consideremos una oportunidad para continuar desarrollándonos y lograr nuestras metas más importantes.
Todo lo que es un peligro para nuestro desarrollo y el logro de nuestros objetivos más importantes.
Comprometernos con nosotros mismos para llevar acabo todos los objetivos establecidos mejorando nuestra calidad personal. Es importante hacer un análisis a conciencia de nuestro comportamiento actual y empezar a hacer una planeación de nuestros objetivos, con el único fin de mejorar nosotros mismos y con las personas que nos rodean. Actitudes positivas que generan calidad Para poder tener calidad personal, necesitamos cambiar las actitudes negativas que tengamos, por actitudes positivas. Esto puede cambiar nuestra forma de ver la vida y hacerla más agradable tanto para nosotros mismos como para las personas que me rodean, ya que facilitan nuestro crecimiento y desarrollo para alcanzar los objetivos anteriormente dichos. Según Maria Elisa Acosta, las actitudes que generan calidad son:
Interesarme por lo que sucede, registrando lo que pasa dentro de mí y a mí alrededor.
Estar dispuesto a tener nuevas experiencias, a explotar posibilidades a encontrar oportunidades, sin limitarme con mis hábitos, costumbres y pensamientos ya establecidos.
Aceptar la posibilidad de fracaso y error como parte necesaria y riesgosa de mi crecimiento y del reto constante de lograr mis objetivos.
Buscar enfoque y posibilidades para conocer el cómo y para qué de las cosas y los hechos que me interesan.
Que el miedo que sentimos todos los seres humanos, no me detengan ni me impida tomar riesgos.
Que el deseo de lograr algo sea mayor que el temor de fracasar y fortalezca mi gusto por nuevas experiencias.
Reconocerme en los demás, sintiéndome parte de la humanidad e interesarme en mí y en los otros.
Responder a lo que sucede sintiendo mi compromiso personal por cumplir con lo que a mí me corresponde.
Interesarme en comunicarme conmigo mismo para conocerme, comprenderme, aceptarme y poder así comunicarme con los demás.
Desear contribuir a satisfacer también las necesidades de otros. Maria Elisa Acosta nos comenta que las actitudes que debemos ignorar e incluso, eliminar dentro de nuestra mente son:
No saber que siento ni que sienten los demás.
No darme cuenta de cuales son mis necesidades, ni las de los demás.
No comunicarme conmigo mismo para aclarar quien soy y qué quiero ser y, por lo tanto, imposibilidad de comunicarme con los demás.
Interesarme por competir con los demás para ganarles, en vez de colaborar con ellos para beneficio mutuo.
No sentir confianza hacia los demás para apoyarlos y viceversa. Si ponemos en marcha un cambio de actitud, podemos decir que mejoraremos nuestra calidad personal, pero si hacemos lo contrario, podemos esperar una vida igual e incluso peor de lo que estábamos, al grado de odiar todo lo que hacemos. AUTOR/FUENTE:wikilearning.com
|
Nacional | Nación
Local | Metrópoli
Internacional
Economía
Deportes
Espectáculos
|
|
|
|



